Miércoles 28 octubre 2020 06:11

Hijos de la tragedia

Hijos de la tragedia
Por Raúl Coronel.

La historia nos cuenta hechos lamentables en donde, con el paso del tiempo los héroes se vuelven villanos y posteriormente nacen nuevos justicieros sociales que machacando los recuerdos de un país sufriente pero que a la vez, logró sobresalir de los oscuros parajes en donde otras naciones lo pusieron. 

Más allá de las bonitas palabras, vayamos a los hechos que estremecen hoy al Paraguay, increíblemente un grupo guerrillero que hace más de 15 años se encuentra instalado en nuestro territorio, autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), ha logrado parte de su objetivo tras las trágicas muertes de dos pequeñas argentinas. Una guerra social...con vandalismos, pero más que nada por redes sociales. 


Convengamos algo, todo el procedimiento de las Fuerzas de Tareas Conjuntas (FTC) tiene muchas nebulosas en su haber, peor aún, nebulosas que nunca se clarificarán porque nadie, a parte de los soldados, estuvo en el lugar de los hechos. Ya con el tiempo esto tomará forma y Paraguay deberá responder ante organismos internacionales de Derechos Humanos, pero me temo que la guerra cibernética así como el vandalismo se ha apoderado de la ciudadanía. Además se debe explicar porqué luego del análisis forense se quemaron los atuendos de las niñas, más allá de una respuesta de bioseguridad, se debería esclarecer bajo que preceptos se toman esas decisiones, teniendo en cuanta que los organismos internacionales tomarían cartas en el asunto.

Nadie cuestiona la lamentable muerte de estas pequeñas, en el proceso de relevamiento de datos muchas especulaciones salieron a la luz, a partir de dos fotografías, lo que no refiere ningún dato científico para nadie ni nada, es más me atrevería a decir que todos aquellos que llegaron a opinar a partir de los retratos carecen de veracidad. Las ideas conspirativas deben estar con fundamentos sostenibles.

Por otro lado ¿Qué hacían allí las niñas? Los propios familiares de las menores, refirieron que de manera clandestina, ambas preadolescentes cruzaban las fronteras para reunirse con sus padres y que las mismas estaban escolarizadas, además aseguraron que no tenían entrenamiento militar. 

No es algo nuevo que los niños sean parte de las guerrillas que hacen frente a cualquier tipo de gobierno, claros ejemplos son los grupos armados Ecuatorianos, de El Salvador, México, Colombia, Brasil, entre otros. La mayoría de estas agrupaciones de ciudadanos sublevados tenían a pequeños en sus filas, con o sin intención, es decir; algunos estaban secuestrados y otros eran convencidos para ser parte de la causa de la guerra contra su propio país. 


La FTC, refiere que en el altercado no se pudo divisar si eran menores o no, por lo que durante el tiroteo las pequeñas resultaron muertas por el operativo en el campamento. Es decir, no fueron con intenciones de asesinar a menores y tampoco pudieron observar a personas que se encuentren contra su voluntad en el lugar. 

Lamentablemente dos niñas perdieron la vida en este enfrentamiento, niñas que no tenían que estar ahí, niñas que sirvieron de escudo para un grupo de rebeldes que desde hace años secuestra, mata y aterroriza la zona del norte del país. 

Nada justifica el fallecimiento de las menores, pero con el vandalismo, ¿cuántas vidas se han salvado? ¡DESTRUYAN TODO! ¿DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO? ¡NOS ESTÁN MATANDO!  ¡GOBIERNO ASESINO! 

Esas eran las frases que se podían leer en la noche del sábado por redes sociales. Somos seres simbólicos, y es evidente que ningún simbolismo se compara con la muerte de unos pequeños, pero nuestra indignación selectiva es lo que nos hace carecer de una verdadera presencia como ciudadanos, ya que estamos solo viendo esta parte de la realidad, nos olvidamos de todo lo que sucede día tras día, de las violaciones y asesinatos en nuestros barrios, ciudades o sólo tal vez eso no nos indigna porque no son parte de nuestras premisas diarias.

Mientras destruimos los monumentos históricos, de los cuales pueden decir que son trozos de escoria acumulada, recordemos que existe toda una historia bajo esos escombros y corredores en los que habitualmente transitamos, el dichoso ejército que está en contra de nosotros, se regocija en tenernos en una pelea continua. 

¿Quién usa a sus hijos de escudo? Sabiendo que en cualquier momento pueden ser atacados. No se trataba de un espacio de día de campo, ni tampoco un centro comercial, estaban en lo profundo de los bosques, lejos de cualquier servicio de urgencia que pudieran necesitar, de cualquier centro asistencial, de un espacio seguro para ambas, hasta de un almacén en donde puedan ir a comprar dulces y esconderse de sus padres para jugar con travesuras. 

 

¿QUÉ HACÍAN ALLÍ? 

Nadie les dará nuevamente la vida, jamás nadie podrá llevarlas de la mano hasta la escuela y nunca conocerán un mundo más que el que sus padres les obligaron a conocer, mismo mundo en donde encontraron la muerte. 

El Estado Paraguayo debe dar muchas explicaciones sobre el operativo, pero mientras tanto no podemos esperar sentados a que otro grupo de inadaptados destruyan parte de nuestra historia. Nuevamente, todos lamentamos la muerte de las pequeñas y las mismas no son comparables con ningún edilicio histórico, pero nuestra indignación debe dejar de ser selectiva y comenzar a mostrar verdaderos rasgos de humanidad con todos los ciudadanos paraguayos.

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